Había una vez un cuento roto que quería una canción que reparara todas las frases inconclusas, porque cansado de vivir en un obscuro rincón de la imaginación quería palpitar en cada sueño de las personas con esperanzas.
Hubo un tiempo que, un cuento roto quiso alma, para sin necesidad de alimentarse de palabras, tuviera un corazón que palpitara, que sufriera, que amara; pero por mucho que busco no existió algún ser vivo que quisiera darle su corazón
Dicen que existió un cuento roto, que resignado, aprendió a vivir sin contar el tiempo, que se olvido de la diferencia entre el día y la noche, que no esperaba más que el final de su historia; dicen que existió un alma, que le regalo su corazón y le dio cabida en sus sueños, y cuando nadie lo esperaba, este encontró su final convirtiéndose en un cuento completo.